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Dieta Sirt: ¿de verdad basta comer algunos alimentos para activar los genes de la delgadez? La palabra al nutricionista

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La dieta Sirt se ha hecho con los primeros lugares en la crónica gracias a la cantante Adele. Ésta apareció notablemente más delgadahablamos de más de 30 kg – y que aparentemente habría alcanzado este resultado gracias a este régimen alimenticio.

¿De qué se trata? La dieta Sirt es un protocolo alimenticio que, a través de la ingesta de ciertos alimentos, promete activar las sirtuinas. Éstas son los genes considerados “de la delgadez”. Estos “súper reguladores metabólicos” tienen la capacidad de poner en marcha naturalmente el metabolismo y, por lo tanto, de quemar las grasas y aumentar la masa muscular. Además, también consiguen modular la sensación de hambre y por lo tanto, ayudan a comer menos.

¿De qué alimentos estamos hablando? De alimentos muy comunes, como las cebollas moradas, las fresas, el perejil, las alcaparras, el pimiento. Pero también – como se lee en el sitio de la dieta Sirt – de alimentos que, en general, no están presentes en una dieta hipocalórica. Entre los que se encuentran el vino tinto, el cacao, el aceite de oliva virgen extra.

Gracias a estas suposiciones, la dieta Sirt permitiría adelgazar “sin fatigantes sesiones en el gimnasio” y sin “ayunos masacrantes”.

Dieta Sirt: ¿de verdad un alimento puede estimular nuestros genes y ayudarnos a adelgazar?

¿Realmente puede un programa alimenticio actuar sobre estos “genes” y favorecer así el adelgazamiento, simplemente apuntando hacia alimentos determinados? Lo conversamos con el nutricionista, Lorenzo Traversetti, que no nos escondió su perplejidad.

“La existencia de un gen que regula la producción de moléculas conocidas como sirtuinas es real, así como es real el hecho de que están implicadas en el complejo mecanismo de regulación del hambre y de constitución de tejido adiposo.”

Lo que no tiene validez científica, que no ha sido demostrado, es el hecho de que dichos genes puedan ser regulados simplemente con el consumo de determinados alimentos. ¡Esta es pura utopía! Si fuese posible, ¿no os parece que se podría intervenir en problemas más serios, como regular la proliferación incontrolada de las células, por ejemplo, en el caso de los tumores, o en muchas enfermedades neurodegenerativas? Partiendo de eso, me parece que la dieta Sirt no es válida de acuerdo a las suposiciones que le dieron origen”.

Dieta Sirt: ningún impacto sobre los procesos bioquímicos y fisiológicos y riesgo de carencias

“Nuestro organismo – explica Traversetti –  es el fruto de una complicada serie de reacciones bioquímicas que regulan los procesos normales fisiológicos. ¿Qué quiere decir esto? Simplemente que existen millones de niveles de control de las reacciones que gobiernan nuestro cuerpo. Un alimento, en lugar de otro, puede influenciar la energía que tenemos a disposición, nuestras reservas o, en caso de carencias, algunos procesos. Al contrario, los excesos son eliminados.

Una dieta prohibitiva hacia algunos nutrientes y libre en el consumo de otros, presupuestos como base de la dieta Sirt, así como de otros protocolos prohibitivos, no llegará a influenciar los procesos bioquímicos y fisiológicos (un ejemplo, la activación de las sirtuinas promovida por este régimen alimenticio) sino que favorecerá el déficit de algunos nutrientes. No por casualidad, aún no existen publicaciones científicas serias sobre este régimen alimenticio.

Que, además, resulta discutible también por otras dos características: propone el consumo de grasas, como chocolate y aceite de oliva virgen extra, sin control y prevé el mismo tipo de alimentación independientemente del hecho que se trate de un hombre o una mujer, de un adulto o un anciano, de una mujer embarazada o no”.

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