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Síndrome de burnout o agotamiento laboral

Tabla de contenidos

El burnout o agotamiento laboral es un síndrome psicológico causado por el estrés en el trabajo. Este síndrome suele darse en las profesiones de asistencia, es decir, en aquellas que implican un contacto directo y prolongado con otros seres humanos, con sus emociones, necesidades y exigencias.

En esta categoría se encuentran los enfermeros, los asistentes sociales, los médicos, los profesores, los psicólogos, pero también los hosteleros, los abogados y los oficinistas.

Este síndrome provoca un deterioro y colapso psicofísico y emocional del profesional implicado y tiene repercusiones muy graves en todos los aspectos de su vida.

Además, no será difícil que el individuo con Síndrome de Burnout muestre cambios a varios niveles, empezando por cambios conductuales y emocionales y terminando por cambios fisiológicos y cognitivos. Es un malestar que puede afectar a cualquiera y, como no aparece de la noche a la mañana, conviene identificar las señales de alarma para intentar prevenirlo y afrontarlo de la mejor manera posible.

Recurrir a la ayuda de expertos y emprender un camino terapéutico puede ayudar a reducir los niveles de estrés y aumentar la autoestima, la asertividad y la resiliencia.

La prevención no se limita al individuo, sino que involucra a toda la empresa, que debe adoptar estrategias para aumentar la satisfacción laboral y reducir los aspectos negativos.

Qué es el síndrome de burn-out o agotamiento laboral

Burnout deriva del verbo “to burn out”, que significa quemarse, agotarse, colapsar o sobrecalentarse.

El burnout o agotamiento laboral denota una condición psicofisiológica de estrés en el trabajo que perjudica principalmente la capacidad de un individuo para afrontar con éxito la carga de trabajo diaria.

Dicho estrés provoca un deterioro psicofísico y emocional del individuo que lo padece y conlleva un malestar que no solo afecta a la esfera profesional, sino que se extiende al ámbito social y personal.

De hecho, el desequilibrio entre los recursos energéticos individuales y las exigencias del trabajo puede provocar la aparición de este síndrome, que es el resultado de un proceso gradual de fatiga que se desarrolla a lo largo del tiempo.

Aunque el burnout o agotamiento laboral no está incluido ni en el DSM 5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) ni en la CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades), aparece en la CIE-11, clasificación que adoptarán los Estados miembros en 2022.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) define el Burnout o agotamiento laboral como un síndrome caracterizado por al menos tres síntomas, entre los que se incluyen:

  • Agotamiento energético o sensación de falta de energía
  • Mayor distanciamiento mental (cinismo) del propio trabajo
  • Disminución de la eficacia en el trabajo.

Obviamente, el cuadro sintomático puede variar de una persona a otra, y sus causas también son diferentes, pero todas pueden remontarse a un estrés crónico en el lugar de trabajo que no se ha gestionado con éxito.

Se trata de un síndrome de progresión lenta derivado de un estrés laboral crónico mal gestionado que no puede atribuirse a otras situaciones estresantes (familiares y relacionales), trastorno de estrés postraumático (TEPT), trastornos del estado de ánimo, ansiedad y fobia.

Las 4 fases del Burnout

Se trata de un síndrome multifactorial que afecta a todos los aspectos de la vida cotidiana del individuo, con síntomas que evolucionan lentamente y varían de una persona a otra.

No se produce de repente, sino que es el resultado de un proceso gradual de deterioro y fatiga que no se ha gestionado bien a lo largo del tiempo.

Se pueden distinguir cuatro fases en la aparición del síndrome de Burnout.

1 Entusiasmo idealista: el profesional invierte toda su energía en ayudar a los demás creándose expectativas poco realistas de “omnipotencia”. Cree que puede ayudar a todo el mundo en poco tiempo, tener un éxito rápido y mejorar su estatus económico y social. Abrumado por estas expectativas y entusiasmo, descuida su vida privada (familiar y social), sustituyéndola por el trabajo y desatiende sus propias necesidades y deseos.

2 Estancamiento: aunque sigue trabajando, se da cuenta de que su labor no es satisfactoria, se enfrenta al malestar y al dolor de las personas a las que ayuda y experimenta los fracasos (normales) con una profunda decepción.

3 Frustración: le asalta un sentimiento dominante de inutilidad y vacío. Siente que no puede ayudar a nadie y que su formación es insuficiente. Esta frustración se ve acentuada por la falta de (o escaso) aprecio de los usuarios o de sus superiores por el trabajo que realizan. Esta afección puede provocar comportamientos agresivos hacia uno mismo o hacia los demás, absentismo, síntomas de ansiedad, retraimiento social y huida.

4 Desvinculación: el profesional experimenta una gradual pero implacable desvinculación emocional de su trabajo. En esta fase experimentan :

  • Decepción
  • Indiferencia
  • Culpa
  • Impotencia
  • Fracaso
  • Cinismo.

Se llega a la apatía y se produce la “muerte profesional“.

¿Cuáles son los síntomas del burn out?

  • Agotamiento físico y emocional: ocupa el primer lugar en la tríada del burnout y es el primer síntoma característico de este síndrome. Se deriva de la excesiva implicación emocional por parte del profesional, que se ve desbordado por las exigencias (desequilibrio recursos/necesidades) y se siente incapaz de recuperarse. 
  • Despersonalización: es el segundo síntoma característico del Burnout y se refiere al desapego emocional y al cinismo que el profesional pone en práctica para protegerse y distanciarse lo máximo posible del agotamiento físico y mental.
  • Reducción de la realización personal: se refiere al sentimiento de incapacidad laboral y de incompetencia en el trabajo. El profesional experimentará una disminución de la autoestima y la autoeficacia y un aumento del aislamiento debido a la reducción de las oportunidades de confrontación y contacto con los demás.

Además de los tres síntomas principales, podemos encontrar y dividir las manifestaciones en tres categorías: trastornos físicos, conductuales y cognitivos/emocionales.

  • Molestias físicas: cansancio, trastornos del sueño y gastrointestinales, taquicardia y síntomas respiratorios, tensión muscular, sensación de debilidad y falta de apetito. 
  • Síntomas de comportamiento: irritabilidad y agresividad, absentismo, abuso de alcohol y consumo de sustancias.
  • Síntomas cognitivos: dificultades de concentración, culpabilidad, preocupación, abandono de las relaciones sociales, desmotivación. Este grupo también incluye sentimientos de vacío interior, depresión, mayor vulnerabilidad a la decepción y la pérdida, sentimientos de fracaso y resentimiento.

Causas y factores de riesgo del síndrome de Burnout

Se trata de un proceso multifactorial cuyas causas pueden identificarse y agruparse en dos grandes categorías: factores internos al individuo (físicos y psicológicos) y externos (factores relacionales y organizativos).

Los factores de riesgo que contribuyen al Burnout o agotamiento laboral pueden agruparse en tres categorías:

  • Individuales
  • Organizacionales
  • Socioculturales

Los factores individuales incluyen factores demográficos como el sexo, la edad, la etnia, el estado civil, así como los relacionados con la personalidad.

La segunda fuente de estrés está relacionada con la estructura organizativa. Esto incluye la monotonía laboral, la dinámica relacional entre compañeros, la falta de formación específica, la escasa remuneración, las horas extraordinarias (incluidas las no remuneradas).

Por último, determinados factores socioculturales aceleran y facilitan la aparición del síndrome de burnout o agotamiento laboral. Esta clase de factores incluye la desvalorización social (por parte de otros) del trabajo del profesional, la desconfianza y el acoso de los usuarios, el número desproporcionado de usuarios en comparación con la disponibilidad de profesionales.

Todos estos factores individuales, sociales, culturales, relacionales y organizativos contribuyen a aumentar la probabilidad de que se produzca el Burnout o agotamiento laboral.

Principales causas del agotamiento laboral

Carga de trabajo

Cuando uno está sobrecargado de trabajo, se siente agotado e incapaz de recuperarse mental y físicamente antes de abordar un nuevo caso, proyecto o situación.

También se refiere a la carga emocional que puede ser, en ocasiones, muy elevada y desencadenar una explosión de sentimientos y emociones encontradas.

Sensación de impotencia

La persona siente que no tiene control sobre el resultado de su intervención.

Falta de estímulos

La monotonía o el caos en el entorno laboral provocan fatiga y estrés, precursores del Burnout.

Remuneración

El profesional puede sentir que su trabajo no es valioso cuando no recibe un reconocimiento extrínseco (reconocimiento del empleador) o intrínseco (motivación) adecuado.

Comunidad

La dinámica de las relaciones entre compañeros de trabajo debe basarse en la confianza y la claridad. Las relaciones disfuncionales, insanas y tóxicas se viven con distanciamiento y contribuyen a disminuir la empatía, aumentar el cinismo y el estrés.  

Equidad

El no reconocimiento y la desvalorización del propio trabajo conducen a un sentimiento de trato injusto y desigual.

Características emocionales y personales

La emotividad y la baja autoestima también pueden contribuir a aumentar la probabilidad y el riesgo de Burnout.

Un último tipo de causa está relacionado con la organización del trabajo y el entorno laboral.

De hecho, los horarios de trabajo inflexibles, las políticas de seguridad, salud y prevención inadecuadas, la falta de apoyo psicológico y laboral y los elevados riesgos para la propia seguridad hacen del entorno laboral un terreno abonado para la aparición del síndrome de Burnout.

¿A quién afecta más el Burnout o agotamiento laboral?

Este síndrome está muy extendido y tiene repercusiones desagradables en la vida de la persona que lo padece.

No es un problema del individuo en sí, sino del contexto social en el que trabaja. De hecho, cuando las características del trabajo difieren drásticamente de las de la persona, hay más probabilidades de que aparezca el Burnout.  

Las personas con mayor riesgo son las introvertidas, las que se fijan objetivos poco realistas, las que son muy exigentes consigo mismas y con los demás, y las que sustituyen la vida social con el trabajo.

La falta de una red de apoyo adecuada se debe incluir en este marco. De hecho, las personas aisladas que no pueden contar con una red de apoyo laboral, social y familiar son más propensas a desarrollar agotamiento laboral.

Entre los profesionales sanitarios es muy frecuente encontrar un desequilibrio entre los recursos del cuidador y las exigencias del trabajo.

Por ejemplo, en la profesión de enfermería, el contacto directo y prolongado con los pacientes, la fuerte implicación emocional y la elevada carga de trabajo con escaso reconocimiento profesional y baja satisfacción son responsables de la elevada incidencia del síndrome.

Aunque inicialmente nos centramos en la aparición del Burnout en las profesiones de asistencia (enfermeras, médicos, policías), ahora sabemos que el Burnout puede afectar a cualquier contexto laboral y a cualquier individuo.

Los trabajos extenuantes que implican una gran responsabilidad, las profesiones educativas y sociales, los trabajos monótonos y repetitivos y los trabajos sin oportunidades de crecimiento profesional corren el riesgo de sufrir agotamiento laboral.

En estas circunstancias y condiciones de trabajo negativas, disminuyen los recursos energéticos personales, aumenta la tensión y es probable que se produzca el Burnout. 

Diagnóstico

Cuando empiezan a aparecer síntomas físicos, psicológicos y de comportamiento que pueden estar relacionados con el síndrome, es necesario buscar ayuda profesional.

En primer lugar, será necesaria una evaluación objetiva del entorno de trabajo, las tareas y la dinámica relacional con compañeros y superiores.

De hecho, las directrices de la OMS (Organización Mundial de la Salud) subrayan que este síndrome es una afección que se refiere únicamente al contexto laboral y no puede referirse a otros ámbitos de la vida del individuo.

A continuación, se realizará una anamnesis psicológica, una entrevista y la administración de pruebas estandarizadas.  

El profesional realizará un diagnóstico de agotamiento laboral una vez descartada la presencia de otros trastornos como:

  • Ansiedad
  • Depresión (trastornos del estado de ánimo)
  • Fobias
  • Trastorno de adaptación.

Además, se considerará el uso y abuso de sustancias, alcohol, alimentos y fármacos, que muy a menudo acompañan al síndrome, complicando y agravando el cuadro. 

A través de la entrevista será necesario recabar información sobre el inicio de los síntomas, su duración e intensidad para proponer un plan de intervención adecuado a la persona.

Ciertamente, el desarrollo de un plan psicoterapéutico flanqueado por un posible plan farmacológico puede apoyar al profesional en el proceso de curación.

Pruebas diagnósticas

En el proceso de diagnóstico del Burnout, el profesional puede utilizar instrumentos estandarizados.

Inventario de Burnout de Maslach (M.B.I.)

El cuestionario consta de 22 ítems (afirmaciones) que miden tres dimensiones:

  • agotamiento emocional
  • despersonalización
  • realización personal

Los enunciados describen ciertos sentimientos que pueden producirse en el lugar de trabajo y el encuestado, utilizando una escala Likert de 7 pasos (0 = nunca; 1 = algunas veces al año; 2 = una vez al mes; 3 = algunas veces al mes; 4 = una vez a la semana; 5 = varias veces a la semana; 6 = todos los días) debe indicar cuántas veces ha experimentado el sentimiento o la situación expresada por el enunciado. El cuestionario permite captar no solo la presencia o ausencia del síndrome, sino también el grado de gravedad del problema y los ámbitos más afectados.

Cuestionario Link Burnout (L.B.Q.)

Se trata de un cuestionario que consta de 4 escalas que evalúan:

  • Agotamiento psicofísico
  • Deterioro de las relaciones
  • Ineficacia profesional
  • Desilusión

Es específico para profesiones como enfermeros, médicos, educadores y trabajadores sociales, voluntarios, profesores, personal administrativo y técnico de hospitales, se administra rápidamente y proporciona indicaciones sobre el grado de malestar para diseñar intervenciones específicas e individuales.

Medida Shirom-Melamed-Burnout  

El cuestionario (autoadministrado) evalúa 4 dimensiones: “agotamiento físico”, “agotamiento emocional”, “agotamiento cognitivo” y “fatiga”.

Consta de 14 afirmaciones. El participante tiene que indicar con qué frecuencia ha experimentado cada uno de los sentimientos expresados por las afirmaciones en los últimos 30 días, eligiendo entre “nunca”, “muy raramente”, “bastante raramente”, “a veces”, “bastante frecuentemente”, “muy a menudo”, “siempre”.

Cómo tratar el Burnout o agotamiento laboral

La intervención para gestionar el trastorno debe ser amplia, es decir, contar con la intervención tanto individual como de la empresa.

Empresa

  • Desde la perspectiva de la empresa, la intervención puede referirse a:
  • Reorganización del trabajo y de los turnos.
  • Promoción de una mayor transparencia en la empresa en relación con la promoción profesional y la formación profesional.
  • Definir los objetivos, las responsabilidades y la autonomía de cada miembro del equipo.
  • Prestación de apoyo psicológico a quienes lo soliciten.

Trabajar en uno mismo

El individuo puede trabajar activamente en sí mismo mejorando su estado y reduciendo sus niveles de estrés. Es importante:

  • Compartir la propia experiencia con los demás y mantener un contacto activo con los colegas.
  • Gestionar el tiempo y el día de forma que se alternen momentos de actividad y de descanso.
  • Organizar el trabajo alternando actividades pesadas y ligeras.
  • Dormir bien y la cantidad adecuada.
  • Tener actividades para hacer en el tiempo libre (sacar tiempo libre).
  • Practicar el entrenamiento autógeno o la relajación muscular.
  • Buscar ayuda profesional.

Programa psicoterapéutico

Tiene una importancia fundamental para el paciente porque facilita:

  • Examen adecuado de la realidad.
  • Adquisición de una mayor conciencia del problema, de las propias emociones y necesidades.
  • Gestión de los recursos energéticos (físicos y psicológicos) y del estrés.
  • Ayuda a comprender la relación entre el propio comportamiento en el entorno laboral y el bienestar en el trabajo.
  • La asertividad, la resiliencia, la autoestima y la autoeficacia.
  • Habilidades de superación.

Cómo evitar y prevenir el Burnout o agotamiento laboral

La prevención del Burnout o agotamiento laboral se produce a diferentes niveles, individual (en el profesional) y empresarial (organización y superiores).

Expresar el malestar a los superiores es el primer paso cuando un miembro del personal se da cuenta de que se enfrenta al Burnout o de que ya lo padece. Hablar y exponer la situación a los superiores es necesario para buscar un compromiso o entender qué medidas tomar.

La red de apoyo de familiares, compañeros y amigos es una valiosa ayuda para sobrellevar el malestar.  

El ejercicio físico reduce el estrés y la frustración, aportando beneficios a corto y largo plazo. Se pueden practicar actividades relajantes como el yoga, la meditación y la mindfulness, que son excelentes remedios contra el estrés.

La empresa debe realizar la prevención primaria reconociendo a los trabajadores “de riesgo” y orientándolos hacia tareas y puestos de trabajo más adecuados a sus características o construyendo planes específicos de inserción e intervención.

También debe intervenir en la prevención secundaria proponiendo:

  • Ejercicios didácticos específicos
  • Grupos de debate para la resolución de problemas
  • Fiestas y situaciones sociales de integración y socialización.

Por último, el director, el supervisor y los superiores también desempeñan un papel crucial en la prevención del Burnout o agotamiento laboral cuando son coherentes, accesibles, comprometidos, reservados, proactivos y respetuosos con todo el personal. 

Ejercicios de sofrología para prevenir y combatir el Burnout o agotamiento laboral

La sofrología es una técnica desarrollada por el neuropsiquiatra Alfonso Caycedo que ayuda a relajar la mente y el cuerpo de una forma especialmente eficaz. Esta técnica utiliza métodos estáticos y dinámicos.

En el método estático, uno permanece inmóvil, con los ojos cerrados. En el método dinámico se realizan ejercicios similares a los del yoga tradicional, haciendo hincapié en la respiración, la concentración y la relajación.

Postura básica de relajación

Este ejercicio consiste en la relajación gradual de todas las partes del cuerpo y puede realizarse sentado o tumbado.

Elige la postura que prefieras y empieza a relajar todos los músculos del cuerpo, empezando por los de la cara, luego el cuello, los hombros y así sucesivamente hasta llegar a los pies.

Una vez finalizado el proceso de relajación muscular, concéntrate en tu respiración, intentando alargar la fase exhalatoria, para alejar tu mente de los pensamientos.

Exhalación “cantada”

Ponte de pie cómodamente, cierra los ojos y respira profundamente inhalando por la nariz.

Al exhalar, haz un sonido con la boca, como si tararearas suavemente. Asegúrate de que el tiempo de la exhalación tarareada sea mayor que el de la inhalación.

Notarás que el sonido hace vibrar diferentes partes de tu cuerpo. Cambia el tono para sentir cómo cambian las vibraciones. Esta técnica relaja la mente y permite sintonizar mejor con el cuerpo.

Visualización positiva

Ponte en una posición cómoda, de pie o sentado en una silla, y respira profundamente un par de veces, inhalando por la nariz y exhalando por la boca.

Empieza por relajar la boca, abriéndola un poco, y luego los hombros, dejándolos caer, como si pesaran. Luego pasa al vientre, intentando hacer respiraciones abdominales.

Empieza a pensar en algo que te haga feliz: un lugar, una actividad, un momento importante, un recuerdo de tus últimas vacaciones. No te detengas en el recuerdo, sino sumérgete en el pensamiento como si realmente estuvieras allí, como si lo estuvieras viviendo ahora. Profundiza en los detalles: colores, sonidos, luces, olores.

Tu cerebro enviará a tu cuerpo la señal de que estás viviendo un momento realmente positivo y agradable, favoreciendo la relajación. Abre los ojos y vuelve al presente y a tus ocupaciones: ¡verás que has adquirido una perspectiva más amplia y brillante de tu día!

Fuentes

1. Maslach, C., y Leiter, M. P. (2008). La verdad sobre el burnout: cómo las organizaciones causan estrés personal y qué hacer al respecto. John Wiley & Sons.2. Articulaciones psicométricas.

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