Administrar consentimiento de cookies
Para brindarle las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento para estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o identificaciones únicas en este sitio. No dar su consentimiento o retirarlo puede afectar negativamente algunas características y funciones. Política de privacidad
Aceptar

Antioxidantes al detalle: tipos, utilidad y suplementación

Explora el fascinante mundo de los antioxidantes, moléculas esenciales que ofrecen una variedad de beneficios para nuestro organismo.
alimentos que contienen antioxidantes

Tabla de contenidos

Los antioxidantes constituyen una variada categoría de moléculas que colaboran en la protección del cuerpo contra los efectos perjudiciales de los radicales libres. Estas sustancias poseen una diversidad química, siendo generadas en parte por el propio organismo y en parte ingeridas a través de la alimentación.

La presencia de antioxidantes establece un sistema defensivo que tiene la capacidad de prevenir o disminuir el impacto oxidativo de los radicales libres, evitando así daños celulares y reduciendo el riesgo de enfermedades graves.

Tanto los antioxidantes endógenos como los exógenos desempeñan un papel crucial al mitigar los efectos negativos derivados de procesos fisiológicos, como la inflamación, que también contribuyen a la promoción de la salud. Cuando estos procesos persisten en el tiempo, pueden volverse más perjudiciales que beneficiosos, y en tales circunstancias, los antioxidantes pueden contrarrestar sus efectos nocivos en el organismo.

En consecuencia, optimizar la incorporación de antioxidantes a través de una dieta equilibrada y variada puede resultar en un mejor bienestar general y reducir el riesgo de desarrollar ciertas enfermedades.

¿Qué son los antioxidantes y cómo funcionan?

Las moléculas antioxidantes desempeñan un papel protector contra los efectos perjudiciales de los radicales libres y se clasifican en:

  • Vitaminas.
  • Oligoelementos.
  • Sustancias análogas a las vitaminas.
  • Enzimas.

Estas moléculas forman un sistema de defensa que se distribuye de manera regular en todo el organismo, tanto a nivel extracelular como intracelular. Cuando los radicales libres inician una reacción dañina en cadena, los antioxidantes intervienen para evitar la propagación de este mecanismo perjudicial. De hecho, la acción dañina puede afectar tanto a las membranas celulares como al núcleo celular, que contiene el material genético.

El mecanismo de acción de los antioxidantes se centra en interrumpir la cadena de propagación de la oxidación en las moléculas endógenas. En la práctica, estos compuestos oxidan en lugar de las estructuras celulares, proporcionando protección al organismo contra diversas enfermedades asociadas con los daños causados por el estrés oxidativo. Específicamente, los antioxidantes contrarrestan:

  • Daños en el ADN: los radicales libres, responsables de mutaciones en el ADN, aumentan el riesgo de cáncer y otras enfermedades genéticas graves.
  • Envejecimiento prematuro: el estrés oxidativo contribuye al daño celular, acelerando el proceso de envejecimiento.
  • Enfermedades cardiovasculares: el daño oxidativo puede contribuir a la formación de placas en las arterias, elevando el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
  • Estrés oxidativo: este tipo de estrés puede estar relacionado con diversas condiciones patológicas, como la diabetes y enfermedades neurodegenerativas e inflamatorias.

Endógenos y exógenos: ¿cuáles son las diferencias?

Los antioxidantes no solo se encuentran en los alimentos que consumimos; de hecho, el cuerpo humano cuenta con una serie de enzimas y otras moléculas endógenas con propiedades antioxidantes. Estas, en conjunto con moléculas provenientes del exterior, trabajan en la defensa de las células y tejidos contra los radicales libres. A continuación, se presenta una clasificación resumida:

Endógenos

  • Enzimas antioxidantes: Proteínas producidas internamente que desempeñan un papel crucial en la neutralización de los radicales libres. Ejemplos incluyen la superóxido dismutasa (SOD), la catalasa y la glutatión peroxidasa. Estas enzimas son generadas por el propio organismo para contrarrestar tanto los radicales libres ambientales como los resultantes de las reacciones fisiológicas.
  • Moléculas antioxidantes no enzimáticas: Sustancias presentes en células y tejidos que protegen contra reacciones oxidativas. Entre ellas, el glutatión, el ácido úrico, la coenzima Q10 y el ácido alfa-lipoico desempeñan un papel crucial en la neutralización de radicales libres. Cuando las defensas antioxidantes internas no son suficientes, se requiere complementarlas con otras moléculas con propiedades antioxidantes.

Exógenos

  • Vitaminas: Algunas vitaminas actúan como antioxidantes cuando se obtienen a través de la dieta. La vitamina C, la vitamina E y la vitamina A son ejemplos específicos de antioxidantes exógenos. Además de sus funciones particulares, estas moléculas también ejercen una acción antioxidante general.
  • Otras moléculas: Numerosos compuestos presentes en alimentos, como los polifenoles de frutos rojos y té verde, el licopeno de tomates, los flavonoides de verduras de hoja verde y las antocianinas de bayas, son considerados antioxidantes exógenos. Estos se introducen en el organismo a través de la alimentación, contribuyendo a la protección contra el estrés oxidativo.
alimentos antioxidantes

¿Cuáles son los tipos de antioxidantes y dónde se encuentran?

La base para una suplementación óptima de moléculas antioxidantes en el organismo puede encontrarse en una dieta equilibrada y variada. A continuación, se presentan los principales antioxidantes y sus fuentes alimenticias:

  • Vitamina A: Principalmente presente en verduras de tonalidades amarillas, naranjas y rojas, así como en verduras de hoja verde.
  • Vitamina C: Predominantemente hallada en frutas como cítricos, kiwi, fresas, cerezas, y también en algunas verduras como pimientos, coles, brécol.
  • Carotenoides: En gran cantidad en verduras de colores amarillos, naranjas y rojos.
  • Selenio: Abundante, especialmente, en pescado azul y huevos.
  • Ácido lipoico: Principalmente presente en alimentos de origen animal como el corazón y el hígado, y en general, en la carne roja.
  • Tocoferoles: Se encuentran mayormente en alimentos ricos en grasas vegetales, como frutos secos, aceite de oliva, aceite de semillas, y también en el endospermo del grano de trigo, presente en cereales.
  • Polifenoles: Abundantes en frutas, verduras, frutos secos, café, té y vino. También se encuentran en el cacao, especialmente en el chocolate con alto contenido de cacao (chocolate negro a partir del 85%).

¿Para que sirven los antioxidantes?

La omnipresencia de la palabra “antioxidante” en nuestra vida diaria y en las etiquetas de productos farmacéuticos plantea la pregunta: ¿cuál es su mecanismo de acción? Los antioxidantes desempeñan su función neutralizando los radicales libres, moléculas inestables que pueden provocar daños a las células del organismo.

Estas sustancias logran estabilizar los radicales libres mediante la transferencia de electrones, evitando así que causen daños oxidativos en cadena. De esta manera, los antioxidantes protegen la salud del organismo y tienen efectos específicos, tales como:

  1. Protección contra el daño oxidativo: al reducir el estrés oxidativo, se previene el desarrollo de numerosas enfermedades y se ralentiza el proceso de envejecimiento.
  2. Reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares: investigaciones científicas respaldan la relación entre la ingesta de antioxidantes y la disminución del riesgo de enfermedades cardíacas.
  3. Efectos antiinflamatorios: los antioxidantes tienen la capacidad de reducir la inflamación en el organismo, contribuyendo al control de enfermedades crónicas como la artritis reumatoide y otras afecciones inflamatorias.
  4. Apoyo al sistema inmunitario: moléculas como la vitamina C y la vitamina E juegan un papel crucial en respaldar el sistema inmunitario, protegiendo al organismo contra infecciones y contribuyendo a una respuesta inmunitaria eficaz frente a virus, bacterias y resfriados, comunes durante la temporada invernal.
  5. Prevención de enfermedades neurodegenerativas: los antioxidantes también desempeñan un papel destacado en la prevención de enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Parkinson, el Alzheimer y la esclerosis lateral amiotrófica, todas relacionadas con daños causados por el estrés oxidativo.
  6. Potencial en la prevención del cáncer: aunque se continúa investigando, algunos antioxidantes se han asociado con la prevención del cáncer al inhibir el crecimiento de células cancerosas y reducir el riesgo de ciertos tipos de cáncer.

Antioxidantes en el deporte

Además de brindar una protección general a nuestro organismo, los antioxidantes desempeñan un papel crucial para aquellos que practican deportes, especialmente para quienes se dedican a disciplinas de resistencia. Estas disciplinas físicas requieren la capacidad de soportar esfuerzos prolongados, en su mayoría de carácter aeróbico, como el ciclismo, el maratón, el triatlón o el esquí de fondo.

Los deportistas de competición, que se someten a entrenamientos continuos, a veces varias veces al día, tienden a experimentar sobreentrenamiento. Asimismo, aquellos que practican deporte a nivel aficionado durante períodos de estrés competitivo pueden enfrentarse a un aumento del estado inflamatorio general. En estas situaciones, la presencia de antioxidantes se vuelve especialmente relevante.

antioxidantes en el deporte

Ejercicio intenso, antioxidantes e inflamación

Estas situaciones afectan el rendimiento al disminuir la capacidad de recuperación de los músculos y otros tejidos, generando una inflamación generalizada. Los entrenamientos de alta intensidad generan estrés metabólico debido a la sobreproducción de radicales libres, los cuales, en exceso, pueden inducir alteraciones musculares, conduciendo a la fatiga y debilidad.

Este fenómeno se debe al aumento significativo del consumo de oxígeno durante el ejercicio, que puede ser hasta 20 veces mayor que en condiciones de reposo. Aunque es esencial para satisfacer las demandas energéticas, este incremento en el flujo de oxígeno tiene la consecuencia negativa de aumentar considerablemente la producción de agentes oxidantes.

La duración e intensidad del ejercicio influyen directamente en la cantidad de radicales libres producidos. En contraste, un mayor nivel de forma física se asocia con una disminución en la producción de radicales libres, ya que la práctica regular de deporte fortalece las defensas endógenas contra ellos.

Para los deportistas, los antioxidantes, especialmente los polifenoles abundantes en frutas y verduras, son esenciales debido a:

  • Contribuyen a mejorar el tiempo y la capacidad de recuperación atlética.
  • Asisten en la disminución de microtraumatismos asociados al ejercicio.
  • Minimizan la oxidación de proteínas y lípidos musculares.
  • Colaboran en la prevención de lesiones musculares y tendinosas.
  • Disminuyen la sensación de fatiga muscular.

Por esta razón, es crucial que aquellos que practican deportes, independientemente de su nivel, sigan una dieta saludable y equilibrada que proporcione todos los nutrientes esenciales para la recuperación de la energía y la prevención de lesiones musculares y traumatismos.

Suplementos antioxidantes: ¿cuándo consumirlos?

La conjunción de hábitos de vida y alimentación inapropiados, así como la exposición a factores externos como la contaminación, está generando un estado general de “malnutrición” en el cual también se registra una baja ingesta de antioxidantes externos.

La primera estrategia a considerar consiste en normalizar la dieta para contrarrestar esta tendencia. En condiciones normales, una alimentación correcta y equilibrada tiene la capacidad intrínseca de regular el metabolismo oxidativo, reduciendo la producción de especies reactivas e induciendo enzimas con actividad antioxidante.

Sin embargo, en momentos específicos del año, cuando hay un estrés excesivo o una agitación difícil de controlar, o en el caso de dietas que puedan provocar deficiencias (por ejemplo, dietas de adelgazamiento desequilibradas durante periodos prolongados o dietas veganas), podría ser beneficioso recurrir a antioxidantes en forma de suplementos. La suplementación también puede resultar necesaria para deportistas de competición, especialmente aquellos sometidos a entrenamientos intensivos, sobre todo en presencia de carencias específicas.

En efecto, en situaciones de entrenamiento extremadamente intenso, la producción de radicales libres puede superar la capacidad de defensa natural del organismo. La suplementación también se recomienda para deportistas que viajan con frecuencia, han seguido dietas hipocalóricas durante períodos prolongados o que, por razones éticas o religiosas, pueden presentar deficiencias de ciertas sustancias, como es el caso de los veganos.

Fuentes

Share the Post: